¿Por qué los pintores de la Edad Media pintaban igual que tu sobrina de 9 años?
- 22 ago 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 28 abr 2021
Empiezo mal hablando de pintura romÔnica si no has tenido tiempo de tomarte un cafetito antes de leer. Pero estoy segura de que te has preguntado mÔs de una vez, al ver ese Cristo pintado en la iglesia de tu pueblo, por qué pintaban asà de mal en aquella época. Para que te sitúes, estamos hablando de los siglos XI y XII.

A mi prima de 11 aƱos, cuando se pone a dibujar, le quedan personas mĆ”s o menos igual: sin volumen, dibujadas con lĆneas negras y coloreadas por dentro āsin salirseā. AdemĆ”s, las figuras casi siempre estĆ”n de frente, y no de perfil, para que sean mĆ”s sencillas de dibujar. Todo muy plano y muy infantil. ĀæEs que no sabĆan hacerlo mejor?
Saber sabĆan, es solo que no querĆan. Sigue leyendo y te cuento por quĆ©.
HacĆa siglos que se habĆa descubierto cómo dibujar realista. Muchas de estas conquistas en pintura se habĆan logrado en la Antigua Grecia y en Ć©poca romana. Como muestra, puedes ver frescos de Pompeya (siglo I a.C.) como el de la foto aquĆ debajo. Se sabĆa pintar de manera naturalista, es decir, representar la naturaleza de manera bastante fiel.

Pero la pintura romĆ”nica no es naturalista. Y, como te decĆa, no es porque los pintores fueran torpes.
Piensa, ademĆ”s, que si no se hubiera sabido pintar realista durante la Edad Media no habrĆa sido posible aprender de repente y que surgieran en el Renacimiento artistas como Leonardo Da Vinci o Miguel Ćngel. Estos dos genios no pintaban asĆ porque les iluminara el EspĆritu Santo (que un poco tambiĆ©n), sino porque la tĆ©cnica ya se conocĆa desde hacĆa siglos.
Pero entonces, ¿por qué durante mÔs de mil años, desde los frescos de Pompeya hasta el Renacimiento no se pinta realista y naturalista?
Pues sĆ, te lo estĆ”s imaginando bien: la religión.
El Cristianismo se explande con fuerza por Europa desde el siglo III y deja a las personitas de Europa acojonadas con lo que podĆa venir despuĆ©s de la muerte: el juicio final, las llamas del infierno y todo ese rollo. Si a tĆ te dieran todo el dĆa la matraca con la condena eterna tambiĆ©n te preocuparĆas por la salvación de tu espĆritu.

Ya no interesa cultivar los placeres del vino y de la carne, como hacĆan en la Antigua Roma, ahora ha cambiado la concepción de la vida y estĆ”n obsesionados con el apocalipsis, el purgatorio, el demonio... Y por eso tampoco interesa dibujar fielmente la realidad: se preocupan por representar lo sagrado y no lo que tiene que ver con este mundo.
El artista ya no quiere pintar las cosas tal y como las vemos, se independiza de la naturaleza. No se propone crear una imagen convincente de lo natural o realizar una obra bella, sino comunicar el mensaje de la Biblia.
Llegan a los mismos resultados a los que se habĆa llegado en el Egipto faraónico, donde tambiĆ©n estaban muy preocupados por la vida despuĆ©s de muerte: representan las figuras de manera hierĆ”tica, es decir, seria, solemne, tiesa.

AdemĆ”s, de originales olvĆdate, no compartĆan nuestra idea de que un artista debe ser original. Eran mĆ”s de la opinión si algo funciona, para quĆ© cambiarlo. ĀæResultado? Es imposible distinguir el trabajo de un maestro del de otro, porque las figuras parecen hechas con una plantilla.
Lo que quieren es representar figuras buenas o malas, crueles y soberbias o respetuosas con Dios. Y para eso es muy importante captar las emociones de las figuras, sus estados de Ć”nimo. Digamos que es una pintura algo abstracta y muy simplificada porque la intención del pintor es que comprendamos con claridad el mensaje (sĆ, el mensaje de que arderĆ”s en el infierno).
Los trazos (lĆneas) son como los de mi prima: firmes, gruesos, negros, rellenos por dentro de colores planos donde no hay una gradación de tonos, como mucho se iluminan las mejillas con dos manchas rojas. Ahora bien, hay que reconocerles que lo que querĆan lograr lo lograban: la pintura, aunque parece primitiva, es intensa y profunda, acojona un poco.

DetrƔs de las figuras no pintan un fondo bonito con un paisaje ni nada, para evitar detalles irrelevantes y concentrar el interƩs en los temas fundamentales: Cristo, los cuatro evangelistas, Eva y la manzana...
Todo es rĆgido, abstracto, formalista y lógico. Se evitan preocuparse sobre proporciones, perspectiva, tonalidad, fondo, composición... Lo importante era el tema, muy diferente a nuestra concepción moderna del arte, donde, como te explico en este artĆculo, el tema es secundario.